El Arrendamiento de las Casas de Moneda Mexicanas

 1.- La multiplicidad de cecas al finalizar la Independencia. 

Al concluir la Guerra de Independencia Agustín de Iturbide fue proclamado Emperador de México en Mayo de 1822, su imperio fue efímero, abdico en marzo de 1823.

Durante su administración se acuñó moneda en oro, plata y cobre en 1822 y 1823. Por otro lado, las acuñaciones de origen Virreinal continuaron en las Casas de Moneda de Durango, Guadalajara, Guanajuato y Zacatecas. Para 1822 aún se podría ver el busto de Fernando VII en la moneda del México Independiente, lo anterior a falta de nuevos troqueles, que continuaban en fabricación.

Una vez concluido su Imperio el Congreso de la República promulgo la Constitución de 1824. En lo Monetario se emitió la ley del 1 de Agosto de 1823, que ordenaba a todas las cecas de la República  que solo utilizaran los troqueles elaborados en la Casa de Moneda de México, esto con la finalidad de darle uniformidad a la Moneda.

Otra importante ley se decretó el 4 de Agosto de 1824 en el que concedía a los estados autorización para crear Casas de Moneda y percibir ingresos derivados de su operación. Para supervisar la calidad de acuñación el Congreso determino en el Artículo 50 Constitucional que todas las monedas deberán de tener el mismo peso, ley, valor, tipo y denominación.

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La Casa de Moneda capitalina se encontraba en crisis mientras se robustecían las acuñaciones de las más de 6 cecas provinciales, las primeras décadas del México Independiente no fueron del todo positivas para la fábrica de moneda más antigua del continente. Los principales problemas de este establecimiento eran el agotamiento de material de trabajo, falta de renovación y mantenimiento de maquinaria, decadencia de minerales, y por supuesto la fuerte competencia en el interior del país.

Por otro lado, una de las cecas que presentaron mejores ganancias fue la de Zacatecas, en 1831 el Gobernador del estado Francisco García Salinas mencionaba que se seguían perfeccionado las labores de acuñación y que en ninguna otra ceca se pagaba tan pronto a los trabajadores. Dos años más tarde el Gobernador informaba que se ampliaría y adecuaría mejor la Casa de Moneda de Zacatecas con el objetivo de incrementar su volumen de acuñación, y en que en solo dos años (1831 a 1833) la fábrica había acuñado la increíble cantidad de 9.5 millones de pesos.

Parte del éxito de esta ceca se debe a que en Fresnillo (a las afueras de Zacatecas) se encuentra la Mina de Real de Minas del Fresnillo la cual opera desde 1554, en 1831 se modernizo logrando extraer mayor cantidad de metal.  Aun hoy en día se sigue extrayendo plata de esa mina y es de las mayores minas de plata en el mundo.

Cuando el Congreso permitió en 1824 la apertura de varias Casas de Moneda en la República era con los objetivos de fomentar la minería y el comercio, así como para aumentar la recaudación fiscal.

8 Reales

El autor Gerardo Rodríguez Prieto asevera que:

Algunos de los Estados establecieron casas de moneda sencillamente para demostrar que, a su juicio, tenían el soberano derecho de hacerlo; otras fueron fundadas con el propósito de imponer cuotas monetarias a las minas en lugar de explotar los metales; otras fueron establecidas para beneficiar a los individuos favorecidos quienes arrendaban la casa de moneda al Gobierno y percibían generosas utilidades por concepto de señoreaje (cuotas cobradas) por concepto de efectuar las acuñaciones).

Pocas casas de moneda funcionaron con el fin de beneficiar al pueblo mexicano: producían monedas de ocho reales para su exportación o tremendas cantidades de cobre.

Las utilidades que obtuvieron los particulares que rentaban los establecimientos de amonedación y apartado llegaron a ser fabulosas, no sólo por el monopolio legitimado altamente redituable, sino por la especulación que hicieron con la disponibilidad de metales y por su situación privilegiada frente a los productores de metales preciosos.

8 Escudos

El autor Omar Velasco (2023) señala que para entender los arrendamientos a casas de moneda se puede partir de dos visiones: (i) como una muestra de los serios problemas a los que se enfrentó el erario mexicano durante la primera mitad del siglo XIX, el cual se encontraba en una situación de penuria; y (ii) como un proceso de negociación mediante el cual el erario mexicano pudo ejercer gasto corriente, negociar deuda y, al mismo tiempo dar pie a un proceso de centralización de algunos de los ingresos que habían quedado bajo dominio de los estados.

Proponiendo su estudio en tres distintas etapas

El autor Omar Velasco (2023) señala que para entender los arrendamientos a casas de moneda se puede partir de dos visiones: (i) como una muestra de los serios problemas a los que se enfrentó el erario mexicano durante la primera mitad del siglo XIX, el cual se encontraba en una situación de penuria; y (ii) como un proceso de negociación mediante el cual el erario mexicano pudo ejercer gasto corriente, negociar deuda y, al mismo tiempo dar pie a un proceso de centralización de algunos de los ingresos que habían quedado bajo dominio de los estados.

Proponiendo su estudio en tres distintas etapas:

1825-1836. Primer periodo de arrendamiento: Coexistieron contratos hechos por los gobiernos estatales.

1836-1846. Segundo periodo de arrendamiento: Irrupción del centralismo, en el cual los arrendamientos pasaron a ser una atribución exclusiva del gobierno nacional.

1846-1868. Tercer periodo de arrendamiento: Se arrenda la ceca capitalina y se federalizan impuestos.

2.- Arrendamiento de casas de moneda en el siglo XIX. 

(Para mayor información véase: Dunigan M, Parker J.B., (1997) Resplandores Cap and Rays 8 Reales of the Republic of Mexico 1823-1897. Superior Stamp & Company. Beverly Hills. California). 

Arrendamiento de Casas de Moneda en México 1824-1895*

Ceca

Apertura

Clausura

Arrendamiento

Álamos Sonora

1862 1895 La Casa de Moneda de Hermosillo fue arrendada entre un convenio con el gobierno del estado y los empresarios Quintín Douglas, Guillermo Miller y Robert Symond. El gobierno de Sonora dio un contrato de arrendamiento a estos empresarios por 20 años (aunque fue cancelado antes de ese tiempo) con derecho a establecer una sucursal en Guaymas o Álamos, los empresarios abrieron la sucursal en Álamos en 1862, más los trabajos de acuñación comenzaron hasta 1864. En 1871 el gobierno recupero el control de ambas cecas antes del término del contrato de 20 años. En 1876 el contrato de arrendamiento fue renovado para ambas cecas a cargo de Robert Symond de la «Compañía Limitada Central« hasta su clausura en 1895.

Hermosillo Sonora*

1861 1895

Chihuahua Chih.

1831 1895 En sus primeros años fue operada por el gobierno local, fue hasta 1839 que el empresario Juan Kelly  y John Potts la arrendaron en un contrato que resultaba con muchas pérdidas para el gobierno.Tiempo después fue arrendada por Enrique Müller y Socios de 1863 a 1874. En 1874 el gobierno recupero su administración hasta 1879 año en que la vuelve a arrendar a un grupo de empresarios chihuahuenses formado por Luis Terrazas, Luis Faudoa, Félix Francisco Maceira, Miguel Salas y Ramón Luján, representados por su apoderado Gustavo Sommer el contrato seria de 1880 hasta su clausura en 1895. Destaca que este grupo de empresarios eran también los principales accionistas del Banco Mexicano de Chihuahua.Otras fuentes señalan que de 1839 a 1863 fue arrendada por Potts, Garnis,  Muñoz, McManus y Compañía de 1839 a 1863. Posteriormente, de 1863 a 1874 la toma el gobierno local y de 1874 a 1895 la administra el gobierno federal.

Guadalupe y Calvo Chih.

1843 1851 Arrendada de 1843 a 1849 por la «Guadalupe y Calvo Mining Company» (de origen inglés). En 1849 el contrato fue traspasado a «Jecker Torre y Compañía» cuya mala administración llevo a esta ceca al cierre, los mineros preferían llevar su mineral a la Casa de Moneda de Culiacán, se clausura en 1851.El decreto que permitió su apertura fue de los más desventajosos para el gobierno, logrando tener gran autonomía y poca supervisión.También se refiere tuvo influencia la firma «Manning & Mackintosh»

San Luis Potosí, S.L.P.

1827 1893 El Gobierno de San Luis Potosí la sostuvo de 1827 a 1835, posteriormente se encargaría el Gobierno Federal de 1835 a 1857, en este último año y hasta 1861 la arrenda Cayetano Rubio, posterior a ello de 1861 a 1872 toma el control «García, Cortina y Compañía», en 1872 y 1873 cambia de manos a la «Compañía Arrendadora de Casas de Moneda de San Luis Potosí». El Gobierno Federal la recupera de 1873 a 1876, por último «Larrache y Compañía» la administra de 1876 a 1893.A pesar de lo anterior, otros autores afirman que en 1876 se firma un contrato de arrendamiento que duraría hasta la clausura de la Ceca Potosina en 1893 con los empresarios Luis Víctor García y Vicente Irizar

Real del Catorce S.L.P

1863 1869 No se arrendo, el gobierno estatal y federal la subsidio

México (capital)

1535 A la fecha El autor Omar Velasco (2019) explica a detalle el arrendamiento de la ceca:Fue arrendada por primera vez el 23 de febrero de 1847 a la Mackintosh, Bellangé y Compañía. Siendo el director de la ceca Alejandro Bellangé, empresario francés.En 1850 a causa de problemas financieros Ewen Mackintosh vendió su participación en la empresa que arrendaba la ceca a favor de la Familia Béistegui, renunciando también Alejandro Bellangé como director de la casa de moneda.

La reconfiguración administrativa llevó a Palamade de la Roche al cargo de director. Siendo arrendatario de la ceca (por cesión de derechos) P. de la Roche y Compañía con las mismas condiciones que en 1847. Roche solicitó en 1856 al gobierno la prórroga del contrato.

Antes de proceder se hizo una subasta pública de los derechos de la ceca para ver si existían otros interesados, además de Roche, sería en junio de 1856 cuando reaparece Alejandro Bellangé, quien presento una propuesta al gobierno a nombre suyo y de Gregorio Ajuria, este último en representación de Juan (o Jonathan) Temple. Dicha propuesta fue superior que la de Roche, por lo que en julio de 1856 se concedió el arrendamiento a Juan Temple y Alejandro Bellangé, existieron múltiples disputas por parte de Roche para desconocer el contrato, más ninguna prosperó. El 1 de abril de 1857 los nuevos arrendatarios tomaron posesión de la ceca.

Juan Temple se mantuvo como arrendatario (viviendo en San Francisco) de la casa de moneda hasta su muerte en 1866, su única hija Francisca Temple viuda de Ajuria (que vivía en París) heredó el manejo de la ceca, encomendándole la administración a José Antonio de Mendizabal hasta 1888, posteriormente Antonio Ajuria (nieto de Juan Temple), hasta 1892 que la recupera el gobierno.

El contrato del primer arrendamiento de 1847 sería por 10 años con un deposito de 200,000 pesos, el 1% del total amonedado en plata sería entregado al gobierno por los primeros 3 meses, se exigía que del total de acuñaciones el 2% como mínimo fuera de moneda menuda. Además, la primera empresa inglesa adquirió maquinaria nueva y trasladó la producción a la Casa del Apartado (donde se ubica actualmente el Museo Numismático Nacional).

Guanajuato

1824 1900 Esta productiva Casa de Moneda tuvo el primer contrato de arrendamiento en 1825. Por pocos meses, octubre de 1824 a mayo de 1825 estuvo en control del gobierno local. El primer contrato lo opero la Compañía Minera Inglesa «»Manning y Marshall» posteriormente «Manning y Mackintosh«. El contrato duro bastante tiempo: 49 años.En marzo de 1853 el gobierno provisional de Manuel M. Lombardini arrendo las cecas de Guanajuato y Zacatecas a «Jecker, Torre y Compañía».  Sin embargo, en mayo de 1853 el nuevo gobierno de Santa Anna rescindió tal contrata sin que llegará a ejecutarse.De 1874 a 1876 el gobierno la recupero.  Más el contrato fue renovado en 1876 a la «Compañía Guanajuatense Zacatecana« (antes Anglo-Mexicana) este contracto perduro hasta 1895, los últimos cinco años de vida estuvo a cargo de la Casa de Moneda de la Ciudad de México hasta su clausura en 1900.

Zacatecas

1824 1905 De 1824 a 1842 estuvo bajo la administración del gobierno del estado, en estos años se trasformó en una de las cecas más productiva y con mayor utilidades de todo el país.En 1842 fue arrendada por primera vez a la Compañía Minera Inglesa «Manning y Marshall» posteriormente «Manning y Mackintosh«. El contrato al igual que en la casa de moneda de Guanajuato fue largo, se otorgaron prorrogas en 1853, 1857, 1861 y 1872.En marzo de 1853 el gobierno provisional de Manuel M. Lombardini arrendo las cecas de Guanajuato y Zacatecas a «Jecker, Torre y Compañía».  Sin embargo, en mayo de 1853 el nuevo gobierno de Santa Anna rescindió tal contrata sin que llegará a ejecutarse.Sería hasta 1847 cuando el gobierno federal la recupera, más en 1876 fue arrendada por última vez  a la «Compañía Guanajuatense Zacatecana« (antes Anglo-Mexicana) hasta 1895, año en que el gobierno federal recupera todas las fábricas de moneda. Sus últimos diez años de 1895 hasta su clausura en 1905 permaneció bajo el mando de la Casa de Moneda de la Ciudad de México

Culiacán

1846 1905 Desde 1834 se planeó su establecimiento contó con avanzada maquinaria y amplias instalaciones. Las acuñaciones comenzaron en 1846. Fue arrendada de 1846 a 1859 por la «Guadalupe y Calvo Mining Company«, (después Mackintosh).De 1849 a 1852 por la «Jecker Torre y Compañía«. En 1852 el Presidente Santa Anna cancelo el contrato de arrendamiento en operación, la ceca fue administrada por el gobierno federal de 1852 a 1855, en ese último año fue arrendada a Manuel García Granados (Presidente de Guatemala), hasta 1862, año en que la arrenda Fortunato de la Vega hasta 1870, en ese último año el  gobierno la recupero, más en 1876 se vuelve a «Compañía Limitada Central» hasta 1895 que se cancelan todos los contratos de arrendamiento en la nación. De 1895 a 1905 estuvo bajo el mando de la Casa de Moneda de la Ciudad de México.

Guadalajara

1823 1895 En 1826 Richard Ester fue el primer interesado, quien a su vez era representante de la compañía habilitadora de minas «Archivaldo Tucker and Ritcher», socios de la Anglo Mexican.El gobierno federal fue el primer arrendatario, posteriormente tomaría el control «Solana Laguerene», para ser tomada de nueva cuenta por el gobierno federal en 1868, a 1874, en el bienio de 1874 a 1876 un particular la arrendo más se desconoce su nombre, en 1876 la retoma el gobierno federal, en 1880 a 1891 la arrenda la «Compañía Limitada Central de Casas de Moneda» hasta 1891, por último, «Symon & Camacho» de 1891 a 1895.Empero, otros autores señalan que en un principio la arrendo «Gama y Compañía«. De 1868 hasta 1879 fue sostenida por el gobierno estatal. En 1879 fue arrendada a la «Compañía Limitada Central de Robert Symon y Socios» hasta su clausura.También se relata tuvo injerencia la Anglo Mexican Mining Association

Oaxaca

1858 1893 Arrendada a Ignacio Mejía (Gobernador de Oaxaca y Puebla, Ministro de Guerra y Marina) de 1858 a 1872. De 1872 hasta su clausura en 1893 fue subsidiaria por el gobierno federal. Siempre presento montos de acuñación bajos, perdidas y escasas utilidades.

Estado de México (Tlalpan)

1828 1830 No se arrendo, el gobierno estatal y federal la subsidio

Durango

1824 1895 De 1823 a 1829 la ceca Duranguense estuvo bajo la administración del estado, fue hasta 1829 que se firma un contrato con Manuel  Blas de Fer, y  José Antonio Pescador (Gobernador de Durango 1830 a 1832) por el término de 10 años para amonedar oro y plata, con posibilidad de renovar.De 1845 a 1847 es arrendada al Sr. D. Hermán (German) Stahlknecht (Socio de la Fabrica del Tunal, y con influencias en el gobierno de Santa Anna), quien nombra como director de la misma a su hermano Carlos Stahlknecht.En 1848 para a manos de Bernardo Georgy, quien simultáneamente fue director de la misma.  Su breve administración se caracterizó por el auge de moneda falsa.Aunque nunca se concreto en 1845 la firma «Manning & Macktintosh» estuvo cerca de arrendar la fabrica de moneda.Dicho lo anterior, en 1849 a 1857 el control de la ceca estuvo en manos del gobierno federal. En 1857 es arrendada al Sr. José Patricio de la Bárcena (Gobernador de Durango de 1856 a 1858) por un plazo de diez años.

Otras fuentes indican que de 1857 a 1867 la arrendo «Solana, Laguerene, Gama». De 1864 a 1866  la casa de moneda estuvo intervenida por las fuerzas Imperiales. De 1866 a 1879 estuvo bajo el control del gobierno federal. Finalmente en  1879 fue arrendada a la «Compañía Limitada Central de Robert Symon y Socios» hasta su clausura en 1895. El contrato fue prolongado en 1883 y 1888.

Recientes investigaciones de mayor profundidad, autoría de José Antonio Juárez (2024) señalan que en el segundo semestre de 1857 el Gobierno del Estado arrendó la ceca a: (i) José Dolores Grimaldo, (ii) Francisco Laborda, (iii) Hermanos Delius, (iv) Toribio Bracho, (v) Francisco Gurza, (vi) Antonio Arana, (vii) Pablo Jaquez. Se sabe el contrato perduró por diez años desde su firma.

Cobra relevancia adicionar que el Gobierno del Estado emitió acciones de la casa de moneda de Durango.

Notas:

*Se considera el fin de la Época de Arrendamiento cuando el gobierno da por concluidos los contratos a particulares en 1895

*La Casa de Moneda de Hermosillo acuño moneda desde la década de 1830, más fueron acuñaciones ilegales.(Para conocer más de este tema CLICK AQUÍ)

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Los contratos de arrendamiento eran un estupendo negocio, generalmente se firmaban con empresarios ligados al poder, recibiendo aquellos muy buenas prestaciones y oportunidades (algo que le afectaba al Gobierno Federal). El primer contrato en llevarse a cabo fue en la Casa de Moneda de Guanajuato en 1825 con la firma Manning y Mackintosh.

Pasaron las décadas y cada vez más políticos se percataron que lo que en un principio se pensó como un gran negocio estaba dejando de serlo, cada vez los arrendatarios obtenían mayor control y más utilidades en sus negocios dejando al gobierno a un lado.

Grafica1

Producción de casas de moneda

3.- Vicisitudes en el negocio del arrendamiento, el intento por recuperar las cecas. 

A partir de junio de 1868 las casas de moneda dejaron de ser parte de la secretaría de Hacienda y pasaron a la de Fomento. La lógica era que dejaran de ser instrumentos para procurar recursos financieros y que se convirtieran en verdaderos nodos del fomento minero, una perspectiva que había sido planteada por el titular de Hacienda Matías Romero (Velasco, 2020)

Perdidas que represento al erario federal el arrendamiento de las siguientes cecas, habiendo sido mejor su control por parte de una sola autoridad publica:

  • Guadalupe y Calvo. Durante su arrendamiento de 1843 a 1851, por parte de la Compaña Mexicana Guadalupe y Calvo el gobierno perdió $267,563.96, mas la exención de impuestos.
  • Guanajuato. De 1825 a 1842 durante su arrendamiento a la Compañía Anglo-Mexicana el gobierno perdió $360,071.18 solo en los primeros 5 años y 8 meses.
  • Zacatecas. De 1842 a 1847 en su arrendamiento a la Compañía Manning & Marshall (Mackintosh)perdió el gobierno $332,036.21.  (Manning & Mackintosh tomaría el control de la Anglo Mexican)

Durante los múltiples periodos presidenciales de Santa Anna autorizó y dio múltiples prologas a varios contratos de arrendamiento muchos de ellos desiguales, lo que poco a poco propicio las ideas de un solo control por parte de la autoridad central o incluso una sola ceca operando. El primero en plantearlo fue el Secretario Manuel Dublán el 17 de enero de 1868, haciendo hincapié en no arrendar casas de moneda a extranjeros, Matías Romero se sumaria el 1 de abril de 1869 presentando iniciativa al Congreso con las mismas intenciones que Dublán.

Oro

La moneda de oro (principalmente la baja denominación) se acuñó muy poco desde la época virreinal hasta su fin en el siglo XIX.

Cuando Benito Juárez llega al poder se decide por llevar esto acabo, su sucesor Lerdo de Tejada continua con su legado recuperando una por una todas las fábricas de moneda en el poder de particulares, así en el lapso de 1867 a 1872 (Benito Juárez) y de 1872 a 1876 (Lerdo de Tejada) se recuperan casi todas las cecas de la República, lo que sería todo un éxito para el gobierno.

Bajo ese mismo orden de ideas, el 16 de septiembre de 1875 el Secretario de Hacienda Francisco Mejía, rinde su informe al Congreso de la Unión en donde menciona que la administración de las fabricas de moneda por parte del gobierno dotaría de un millón de pesos en impuestos que antes no se percibían. Añadía, que el arrendatario cobraba 4.5% sobre plata amonedada, más solo acreditaba al gobierno del 1% al 1.5%.

El arrendamiento de casas de moneda a particulares incluía para estos el beneficio de cobrar impuestos de ensaye y amonedación.

Grafica2

Producción de casas de moneda

En 1849 el Ministro de Hacienda Bonifacio Gutiérrez se adelantaba al pensamiento de su época alertando lo contraproducente de la administración de las casas de moneda en particulares, el mencionaba:

El estar arrendada la Casa de Moneda de esta capital y las de otros puntos, impide el dar una organización uniforme a estos establecimientos, por ser preciso respetar las contratas existentes que no son entre si absolutamente conformes; y debo llamar la atención de las Augustas Cámaras a que dichas contratas son realmente privilegios exclusivos para amonedar, lo que no es de ningún modo consecuente con la dignidad de la Soberanía de la Nación, a quien toca esencialmente el derecho de batir moneda; […] no es menos cierto que las contratas debilitan la acción y sobrevigilancia que debe ejercerse en una operación en que se reserva al Supremo Gobierno toda la responsabilidad.

La naturaleza de los empresarios (a que no han renunciado al hacer las contratas) es otro de los inconvenientes que se presentan por las reclamaciones que hacen, no obstante lo ventajoso de sus pactos, en que han cuidado de salvar aun los casos fortuitos, exigiendo del Supremo Gobierno lo que no se estipulo, pretendiendo restringir sus facultades, y demandándole indemnizaciones por actos de que en manera alguna es responsable, a la vez que por los contratistas que antes se han indicado han cometidos abusos tan graves como mandar fuera del país matrices, alterar el tipo de la moneda y acuñar cobre contra lo prevenido por la ley […] así para que las Augustas Cámaras se penetren de la urgencia de vigilar este ramo, como para no permitir se hagan en lo sucesivo nuevos arrendamientos, ni conceder privilegios exclusivos para amonedar el oro y plata.

En ese mismo orden de ideas, en 1856 Leandro Pinal publica la «Memoria Histórica sobre el origen de la moneda, su invención, usos, variedades hasta la presente época son algunas ideas sobre los cambios, valores e importancia social», ahí dedica comentarios en contra de la figura del arrendamiento de las cecas:

Más para que en lo sucesivo se abstenga el gobierno de celebrar contratos ruinosos, será útil manifestar, aunque sin la maestría que yo quisiera, los males y perjuicios que se siguen al tesoro público de semejantes actos de abdicación y delegación de las facultades más importantes que tiene la suprema autoridad de la República, en el uso de las regalías inherentes a la soberanía nacional; cuyo dogma político forma la esencia del gobierno representativo popular. ¡Ojalá y conociéndolo suficientemente no se vuelta a ver ejercido este inalienable derecho, por personas ajenas de misión legal para ello! Dispénseme el lector de esta indispensable digresión. 

En este primer momento que el gobierno de Juárez y Lerdo de Tejada se hacen de 10 de las 11 casas de moneda operativas en ese momento (excepto la Ciudad de México), hubo grandes derramas económicas para el erario. Ejemplo de ello son las ganancias por manejar las cecas en los siguientes ejercicios fiscales:

  • 1872-1873…………….$259,431.58
  • 1873-1874……………..$410,361.03
  • 1874-1875……………..$942,054.19

Reales

La moneda de plata  (principalmente la baja denominación) fue siempre faltante desde la época virreinal hasta su fin en el siglo XIX. 

4.- El ocaso del arrendamiento, las postrimeras del siglo XIX.

El problema llego en 1876 cuando Porfirio Díaz desconoce a Lerdo de Tejada y a través del Plan de Tuxtepec se levanta en armas, al llegar a la presidencia necesitaba de recursos urgentemente por lo que decide volver a arrendar todas las Casas de Moneda a particulares a cambio de préstamos. Como podemos ver en la tabla de 1876 en adelante la gran mayoría de cecas regresan a manos de particulares.

Hubo dos grandes empresarios que en su poder tuvieron varias fábricas de moneda. La Compañía Guanajuatense-Zacatecana,  (antes Compañia Anglo-Mexicana)  de los Mackintosh y la Compañía Limitada Central de Robert Symond, en su conjunto produjeron más de un 85% de la producción nacional en oro y plata en el país en toda la época de los arrendamientos. El oligopolio también estaba presente en la minería, como ejemplo la casa Ruz de Miguel Ruz en Guanajuato para 1883 tenia una participación de cerca de la mitad de la producción de todo el estado.

Al igual que Juárez y Lerdo de Tejada hubo otro servidor público que creía en que la facultad de acuñar moneda debería ser de la nación, en 1871 el Congreso le otorgó facultades extraordinarias al poder ejecutivo, algo que aprovecho el Ministro de Hacienda el Sr. Matías Romero para impulsar una de sus ideas más ambiciosas, recuperar para el gobierno la administración de las cecas Mexicanas, resaltando que el arrendamiento causaba daños al erario público  y a la minería. Cuestión que no se lograría hasta sanear las finanzas públicas.

DADO

Troqueles de moneda del viejo sistema octaval Español y Republicana decimal que se acuñó en el México del siglo XIX.

En su Memoria de Hacienda de 1870 el propio Romero explicaba lo siguiente respecto al arrendamiento de las cecas:

El mayor obstáculo para dar fomento a la minería nacional era el pernicioso sistema de arrendar casas de moneda, ya que ello las había convertido en establecimientos de especulación altamente productivos, que impedían poner en práctica medidas indispensables: no se podía exportar plata en pasta, ni reducir el costo de amonedación, ni liberar el monopolio de apartado, y en cambio se experimentaban gravámenes en contra de los mineros. Puede decirse, sin exagerar nada, que los arrendamientos de las casas de moneda han equivalido a ahogar en su cuna a la industria principal de la nación, en beneficio de pocos particulares y a costa de los intereses más cuantiosos y más importantes de la República. 

El 10 de diciembre de 1887 el gobierno solicitó un préstamo con el Banco Nacional de México para financiar la recuperación de todas las cecas, sin embargo el proyecto no se concreto.

Un factor que ayuda a explicar como el gobierno se hizo de las casas de moneda fue que estas vieron mermadas sus ganancias en el último cuarto del siglo por el fenómeno mundial de la depreciación de la plata, así como las crecientes imposiciones fiscales por parte del gobierno a los mineros y empresarios, altos costos de producción y los cambios en la legislación (Código Minero de 1884 y Ley Minera de 1892). Para conocer más de la depreciación de la plata CLICK AQUÍ. 

24 de diciembre de 1871: Ley que ordena las Casas de Moneda sean administradas por el gobierno federal al terminar el contrato de arrendamiento.

12 de diciembre de 1879: Ley que permite el arrendamiento a particulares de las casas de moneda (abroga la anterior). Aunque desde antes de su expedición, ilegalmente se arrendaron las cecas de Guanajuato,  Zacatecas y San Luis Potosí.

2

Para 1888 Díaz había logrado estabilizar su poder y a la nación, por lo que en en ese mismo año firmo la última prologa para el arrendamiento de casas de moneda, lo exitoso fue que logro reunir a todos los particulares de las cecas para uniformar los contratos. Iniciando así, ese mismo año las negociaciones para que el gobierno recupere todas las casas de moneda argumentando lesión a los intereses públicos.

En 1892 Romero toma de nuevo el cargo de Secretario de Hacienda y con el apoyo de Díaz envía al congreso el 2 de Diciembre de 1892 una propuesta para finalizar todos los contratos de arrendamiento, uno de los argumentos que utilizo Matías Romero para llevar acabo su objetivo fue la caída de los precios de la plata que poco a poco afectaban  las finanzas del negocio de la minería y del gobierno, otro punto fue la consolidación del papel moneda el cual restaba poder a la moneda, por ultimo añadió que el Ferrocarril hacia innecesario la existencia de tantas cecas ya que ahora las vías de comunicación permitían transportar moneda a cualquier rincón del país.

Su propuesta fue aprobada y desde 1893 fueron cancelados todos los contratos e indemnizados todos los arrendatarios (ya que algunos contratos tenían fecha de término posterior a 1893). La primera Casa de Moneda en ser recuperado fue la de la Ciudad de México, posteriormente San Luis Potosí.

Para conocer más de este tema mucho se recomienda la siguiente investigación: «Política, ingresos y negociación: el arrendamiento de las casas de moneda de Guanajuato, Zacatecas y la ciudad de México frente a la construcción de la Hacienda pública nacional, 1825-1857» CLICK AQUÍ. 

cita 1849

5.- Conclusiones

Robustece lo anterior el comentario de la autora Inés Herrera, respecto al ¿por qué cerraron las casas de moneda provinciales? 

El autor, Omar Velasco (2016) señala al respecto:

Los arrendamientos de las casas de moneda, durante la primera mitad del siglo XIX, acabaron consolidándose como un mecanismo de financiamiento del gobierno nacional el cual, al mismo tiempo, da cuenta de un proceso: el de la construcción y delimitación de las potestades fiscales de la Hacienda pública nacional dentro de un escenario político y económico complejo. De este modo, […] tener un panorama más amplio de lo que significaron las contratas de arrendamiento para la dinámica fiscal decimonónica, más allá de la perspectiva que considera que son un “signo inequívoco del callejón sin salida” en el que se encontraba la Hacienda pública nacional durante estos años. Nuestro estudio demuestra que, en todo caso, los arrendamientos fueron una salida a ese callejón.

Más aun, la investigadora Inés Herrera responde a tal cuestionamiento de la siguiente manera:

El fin del siglo XIX se caracterizó por el deseo del Gobierno de recuperar las rentas estatales en manos de particulares, entre las que se hallaban los derechos provenientes del apartado y de la acuñación de monedas.

Varios hechos contribuyeron a que el proceso se diera de una manera relativamente rápida: la depreciación de la plata en el mercado internacional, que hizo más rentable exportar la plata en barras y piedra mineral que en monedas, los altos costos de la plata amonedada, la modificación tecnológica de los proceso de refinación y metalurgia que incrementó los volúmenes de producción minera, los altos volúmenes de producción de metales preciosos de baja ley, la reducción de demanda de plata mexicana en el mercado externo, etcétera.

El precio de la plata cató abruptamente a partir de 1870. Entre 1873 y 1902 la plata disminuyó en más del 50% de su valor respecto al oro. En 1891, un peso mexicano se cotizaba a 0.837 por dólar, en 1894 a 0.539 y en 1901 a 0.398. El gobierno mexicano tomó medidas extraordinarias para enfrentar la crisis: autorizó exportación de metales preciosos de baja ley en barras y comenzó a negociar con contratistas el término de los arrendamientos de las casas de moneda.

La misma autora añade más delante:

La nueva metalurgia de fines del siglo XIX permitió refinar minerales de leyes bajas y aprovechar diversos minerales de los mismos yacimientos, de esta manera las minas, si bien se definían por la explotación de un mineral principal, producían también otros que venían mezclados. La producción de metales preciosos creció rápidamente.

Al aumentar la producción se pudo exportar competitivamente plata y oro sin acuñar en barra y piedra mineral. La plata acuñada fue perdiendo significado en el conjunto de exportaciones mexicanas de fines de siglo: en 1878 era el 87% del total, y en 1900 el 19%. Dice Fernando Rosenzweig que las casas de moneda de México ya no eran negocio de exportación y que habían reducido sus funciones a las necesidades internas de piezas monetarias.

La alta productividad y el bajo costo del sistema de refinación aplicado al plomo, al estaba asociada la plata, motivó a los dueños de compañías explotadoras de este metal a instalar plantas beneficiadoras que exportarían directamente al exterior a través del nuevo sistema ferroviario.

Otra característica de la actividad minera de fines del siglo XIX fue la liberalización de las bases jurídicas en las que operaba la minería mexicana y la promulgación de leyes tributarias que estimularon la producción y exportación. En 1884 se dictó el Código de Minería que remplazó las viejas ordenanzas coloniales de 1783, y en 1892 se dictó una nueva ley minera. La amonedación forzosa de los metales preciosos para su exportación fue totalmente excluida.

Finalmente el 15 de Junio de 1895 el Presidente Porfirio Díaz declaro oficialmente concluidos todos los contratos y clausuradas todas las fábricas de moneda a excepción de Zacatecas, Guanajuato, Culiacán, las cuales quedarían bajo la disposición de la ceca matriz, la de la Ciudad de México, todas a cargo del gobierno federal.

En ese mismo orden de ideas, el autor Cuauhtémoc Velasco Ávila afirma:

La política respecto a las casas de moneda no es sino la expresión del callejón sin salida en que se encontraban las finanzas públicas en las primeras décadas de vida independiente nacional. Se puede atribuir a Santa Anna haber iniciado la política sistemática de arrendamientos, pero a partir de entonces ni los más opuestos discursivamente a las concesiones pudieron encontrar una fórmula que liberara a los sucesivos gobiernos de la necesidad de continuar esta práctica.  

Grafica3

Producción de casas de moneda

En 1900 se cerró la ceca Guanajuatense quedando en su lugar solo una oficina de ensaye, el 31 de Marzo se clausuro también Zacatecas y Culiacán dejando también una oficina de ensaye en ambas,

A partir de ese día solo quedo en operaciones la Casa de Moneda de México. Y hasta ahora el privilegio de acuñación de moneda es exclusivo del gobierno.

El fin del siglo XIX marco el fin de la multiplicad de cecas y el regreso del monopolio a la Ciudad de México, aunque a pocos años México requirió el apoyo de casas de moneda en Europa y Estados Unidos, para conocer el contexto de esta situación se recomiendan los siguientes artículos:

Moneda & crisis económicas, el inicio del siglo XX en México. CLICK AQUÍ.

Monedas mexicanas del siglo XX acuñadas en casa de moneda extranjeras. CLICK AQUÍ.

Arrendamiento

Bibliografía:

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  • Utberg, Neil (1963) The Coins of Mexico. Edinburg, Texas, USA.

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2 comentarios en “El Arrendamiento de las Casas de Moneda Mexicanas

  1. Pablo Luna es un excelente esudioso de la numismática y la historia monetaria, quiero subrayar el valor de su blog, entre otros motivos, para lo referente a la didáctica que permite. Este tipo de espacios facilitan la construcción colectiva de conocimientos, permiten crear grupos de trabajo y comunicarse con futuras generaciones interesadas en estos temas. Pablo ha colaborado con el grupo H-Monetaria de la UNAM con descatadas charlas, será un placer continuar el diálogo. En un segundo comentario, iniciaré una conversación en torno a este magnífico blog WordPress con el fin de impulsar su difusión.

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    • Dr. Ricardo agradezco sus gentiles palabras, viniendo de Usted es un gran cumplido, debo de comentar que su obra ha sido citada en variedad de ocasiones en este sitio, de gran utilidad para la comunidad Numismatica.

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